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MARIOLOGÍA

UN EMBARAZO POR VIOLACIÓN NO JUSTIFICA UN ABORTO

Lic. Martha A. Tenorio A.

 

Hace un tiempo atrás, tuve la oportunidad de escuchar un spot radial donde aparecía una voz femenina que manifestaba su disyuntiva acerca de no saber qué hacer ante el hecho de haber salido embarazada por una violación, y otra voz le replicaba y al parecer en cabeza de ella a otras que estuviesen en su caso, de que no debe dejar  que nadie decida por su futuro y a modo de rúbrica, terminaban afirmándose como campaña de católicas con derecho a decidir.

 

¿QUÉ SIGNIFICA SER CATÓLICAS CON “DERECHO A DECIDIR?”

 

Para responder a mi tema principal, me gustaría hacer hincapié a algo importante que es base a esta exposición y es que me resulta asombroso la facilidad con que algunas facciones asuman la palabra de “católica” como si se tratara de un membrete de marca de la cual conviene colgarse para marketearse; no obstante, saben ¿qué significa ser católico realmente?

 

Unos dirán : “por supuesto, significa universal, ¡o sea para todos, es de todos!”, muchos opinarían así, hasta una vez unos testigos de Jehová que tocaron  a mi puerta me dijeron que también eran católicos, porque católicos era simplemente universal y ellos hablaban de Dios para el mundo entero.  ¿Es qué reducen la palabra católico a simplemente universal?

 

No haré toda una nota explicando lo que es católico pues sería un argumento amplio considerando la base bíblica, magisterial y tradicional de la Iglesia , simplemente me basaré rápidamente a las palabras de San Ignacio de Antioquía, quien fuera discípulo de San Juan Evangelista, Apóstol de Nuestro Señor Jesucristo, quien por primera vez denominó como  Católica a la iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, según sus cartas a los cristianos de Esmirna, a propósito que ya aparecían algunos falsos sectarios:  “donde está Jesucristo, está la iglesia Católica”, con lo cual nos expresa que la Iglesia que Nuestro Señor Jesucristo ha fundado no se trata de una Iglesia más, y por tanto es más que llamarse simplemente cristianos, porque no se trata de una corriente ideológica cualquiera comparable con cualquier otra escuela de  pensamiento filosófico o religioso,  como si se tratara de llamarse budistas, nihilistas, confucionismo, sino que se trata de la única que Dios ha dado para que el mundo entero pertenezca,  porque no existe otra forma de religión, Dios ha revelado una sola verdad y la ha hecho conocer a través de N.S. Jesucristo.   No obstante, a través del tiempo, han ido apareciendo formas de pensamiento que si bien tienen a Cristo como parte de ella, no aceptan la fe completa, por tanto ya no se dicen Católicos, sino cristianos, o sea, siguen a Cristo pero en parte, y así se diferencian de la iglesia Católica, que posee por excelencia el legado completo de la fe y la doctrina que Jesucristo ha dado.  Por tanto, si alguien nos dijera, yo soy cristiano y ¿tú?, hay que decirle con  dignidad de hijos de Dios nacidos por la gracia del Espíritu Santo :  NO SOLAMENTE SOY CRISTIANO, SOY CATÓLICO, con lo cual quiero decir : formo parte de la Iglesia que Dios ha fundado y ha otorgado su legado doctrinal completo y definitivo, en la cual “confesamos un solo bautismo para el perdón de los pecados” o sea para nuestra salvación, como lo recuerda nuestro hermoso Credo Niceo-Constantinopolitano.

 

Dios a través de la Iglesia Católica ha dado al ser humano las pautas que debe seguir en materia humana, moral, social y religiosamente, en aras que pueda vivir en armonía consigo mismo, con sus semejantes , con la naturaleza y con el cosmos,.  Y  en cuanto a la moral, ¿qué enseña la Iglesia Católica? ¿Sabrá ese grupo de mujeres que se autodenominan “católicas” si lo que están declarando se encuentra en comunión con lo establecido por Dios en la moral humana y que lo vive la Iglesia Católica? Ah, pero astutamente arguyen somos “católicas pero con derecho a decidir”, ¿que tipo de contradicción es esa? Si tú perteneces a algo, es que ya hiciste tu elección sobre ese algo, o sea, ya decidiste seguir eso, pero no puedo añadirte otra elección sobrepuesta, sin cambiar lo primero, eso es un axioma natural. En resumen,  no puedes llamarte católica si pones condiciones, y al añadir “con derecho a decidir”, es una fórmula condicionante :  me siento católica pero si no me gusta algo que Cristo ha enseñado en su doctrina, decido no aceptarlo.

 

 ¡No engañen!  Eso no es ser católico, Dios no quiere ambigüedades, como dice en las Sagradas Escrituras  : “vomita a los tibios” (Ap. 12,15)...

 

 

 

ABORTO ANTE EMBARAZO POR VIOLACIÓN

 

Leyendo una de las Tradiciones de don Ricardo Palma, que se titula “Mujer y Tigre”, me deja impresionada el relato que con ribetes de picardía en sus principios, como siempre nos tiene acostumbrado el tradicionista, pero que sin dejar de ser histórico, nos narra acerca de una mujer de la alta sociedad limeña que con gran violencia brutal asesina a sus dos hijos delante de su padre, con quien ella había vivido un tórrido romance desde su adolescencia y luego de ser abandonada por él  para posteriormente casarse con otra  así como ya perdidas sus esperanzas de recuperar su amor, se vengará sin compasión de su amante, al cual asesinará de la manera más espeluznante, no sin antes en su delante, hacerlo primero con sus dos hijos frutos de su fallido amor.  Los registros antiguos  del cronista de del siglo XVII, transcritos por Palma, quien recoge la confesión de la mujer juzgada por la Real Audiencia guarda detalles escalofriantes, cómo que le reveló furiosamente a cada hijito en turno, ante los ojos del propio padre, que lo mataría porque lo odiaba al ser hijo del hombre con quien había sacrificado su honra y la había abandonado para casarse con otra, por tanto no quería tener nada de él consigo, así seguidamente  acuchilló y después degolló  uno a uno para luego arrojar las cabezas sobre el aterrorizado hombre  que yacía maniatado sobre un catre y observaba horrorizado la execrable escena, a quien después  de insultarle fieramente, cortó cada miembro de su cuerpo antes de matarlo.  Fue la primera mujer condenada a la horca en Lima y públicamente declaró antes de morir que nunca se arrepintió de lo que hizo.

 

Creo que toda persona bien nacida, podría considerar este hecho como algo repugnante, deplorable, monstruoso, indigno de un ser humano ¿verdad?   Sin embargo,  muchas de esas mujeres que se escandalizarían con este caso hacen o han hecho lo mismo y hasta peor con sus hijos pequeñitos, los que aún están por nacer, los que no tienen oportunidad de escapar, pues se encuentran en sus indignos vientres y que tendrán escasos meses de existencia pero tienen un alma, un cerebro y un sistema nervioso, ¡son destrozados vivos!, ¡imaginen su sufrimiento!  ¡cortados a pedazos con cuchillas de aparatos tipos succionadoras  y en otros casos si tienen más de 6 meses  en el vientre materno se les prefiere inyectar soluciones salinas que los queman sin piedad hasta morir!.

 

En todos los tiempos hasta hoy en día son muchas las mujeres abandonadas, ofendidas, humilladas, golpeadas incluso violadas por el hombre que es su propia pareja, y que ya no aman.  Muchas se separan de ellos por su mala conducta y hasta los odian tanto  por el gran daño que les han venido haciendo;  en otros casos hay quienes soportan este flagelo, incluso por llevar un pan a sus hijos muy pequeños porque no tienen a dónde ir, eso no quiere decir que esté bien lo que hacen, pero veamos la voluntad de una madre que soporta el sufrimiento por sus hijos.  No obstante, a ninguna de ellas se le ocurriría encerrar a su hijo en una habitación,  arrojar gasolina y quemarlo, por el solo hecho de que es un vínculo que la une con el hombre que la está atormentando constantemente,  tampoco a ninguna buena mujer se le ocurriría ahogar, destrozar o  degollar a su hijo para deshacerse de él,  porque le recuerda al hombre que tanto las lastimaba o a las tristes circunstancias en que lo trajo al mundo;   ya que de esa manera podría ser libre, pues ese hijo podría significarle  un estorbo al restarle menor oportunidad para casarse formalmente con un mejor hombre, o estudiar más, o contar con una mejor oportunidad de trabajo, etc.  Pero ¡no! estas  mujeres por el contrario,  si se separan, se van con su hijo, jamás lo abandonan y aunque eso signifique que su vida ya no será la misma, nunca lo cambiarían por sus hijos. ¿Por qué? Porque en el amor a sus hijos encuentra la mujer su mayor exaltación, la maternidad es la mayor grandeza de la mujer, en ella está  su mayor dignidad.

 

Entonces, ¿justifica que alguien diga que una mujer aborte para evitar el recuerdo de una violación o que el rostro del niño le recuerde a la bestia que lo engendró?   Bestias también son esas parejas que hacen daño continuo a esas mujeres señaladas, y engendran hijos en pleno maltrato;  también ellos merecen castigo, aunque ese es un tema aparte.   Pero los hijos ¿deben ser castigados? ¿Qué dirían los hijos de doña Sebastiana, la de la Tradición de Ricardo Palma, al saberse que  ya no eran amados por su madre, y que  iban a morir  a causa del odio de ella al padre de ellos?, supongo que suplicarían : madre, no soy mi padre, así tenga parte de sus facciones, yo no seré como él, yo te amo, no te abandonaría ni dejaré de amarte, soy también parte de tí, no me lastimes, no me mates, dame la oportunidad de vivir y educarme verás que serás feliz conmigo, te verás honrada por la sociedad con nosotros, estarás orgullosa de cada uno de nosotros y  olvidarás el daño que alguien en el pasado te hizo pero por favor, te suplico por amor a Dios, no me dañes!

 

Esa súplica la hacen esos pequeños que aún no pueden hablar, pero de hacerlo lo harían, no se debe trasladar el problema a un ser inocente.  Termino esta reflexión con la declaración de una joven colombiana, miembro de la agrupación Pro Vida, quien fue violada por su padre y engendró un niño, y aunque eso significó un hecho devastador para ella, más aún que la legislación de su país le permitiría abortar; para confusión de muchos, manifestó lo siguiente : “no tenía el derecho de arrancarle la vida a nadie, y menos a una personita indefensa, una personita que no me había hecho nada a mí”. Una vez tomada la decisión de tener a su bebé, la familia de Verónica dejó de dirigirle la palabra durante varios días y sólo su madre la respaldó.
“Así comenzó a crecer en mi el más grande milagro de amor. Fue una experiencia aunque dura, hermosa”, aseguró.

 

“Me indignaban, como me indignan ahora, los argumentos de los abortistas, que se escudan en casos como el mío para matar a un inocente y llenar sus bolsillos con dinero manchado de sangre inocente, diciendo que cada vez que veas a ese niño vas a recordar el momento tan doloroso en que fuiste abusada”, señaló. “¡No tengan miedo de decirle sí a la vida!”.

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